Quienes Somos/Que Hacemos
“Toda la experiencia histórica confirma que los hombres
tal vez no alcanzaran lo posible si no intentan de vez en
cuando, conseguir lo imposible”
Parecería ser que en nuestra facultad la significación de las palabras van variando según los deseos de aquellos personajes que buscan explicar, de manera conveniente, posturas, situaciones e ideas, las cuales confluyen todas hacia un mismo sentido: hacia el camino de la demagogia más pueril e irremediablemente encasillada en los personalismos que le dan a la actividad política su rechazo absoluto por parte del grueso de los estudiantes.
La semántica de las palabras oscila entre el ser y el deber ser, diluyendo las fronteras de las formas, diluyendo las fronteras de los hechos y convirtiéndolo todo en un espacio sin objeto mas allá de la intencionalidad a priori de estos burócratas de la militancia que se empeñan día tras día en confundirlo todo, ya que si en el reino de los ciegos el tuerto es rey los delfines de la política universitaria intentarán, en el mejor de los casos, difuminar las ideas más lucidas en asambleas prefabricadas; desviar cualquier tipo de intencionalidad consiente hacia callejones sin salida; esparcir la duda sobre la espiral de los recuerdos; o cuando no, sin miedo a equivocarnos, arrancarnos los ojos.
Nuestra facultad se encuentra, desgraciadamente, acostumbrada a este tipo de prácticas que soslayan hacia la dictadura de una izquierda demasiado infantil para enfrentar un cambio estructural, de fondo, ya que esta no posee ni la capacidad ni las intenciones necesarias para producirlo. Se basan, sí, en prácticas que conducen al caos, a la inestabilidad, a una forma se pseudodialéctica que de ninguna manera produce cierta dinámica capaz de poder engendrar algún tipo de transformación, pero que de algún modo insta a legitimar la autoridad de estos grupos en estas formas de acción que se consolidan sobre la incapacidad de cambio existente en la conciencia colectiva de la población universitaria. Y no solo eso; ellos mismos son los que alimentan sus propias contradicciones; ellos mismos son los artífices de esta conciencia encriptada en la intencionalidad de mantener un estado constante de crisis como excusa para justificar su incapacidad a través de un “enemigo común” cuando en realidad son ellos mismos las víctimas de sus propias contradicciones.
Y así será en tanto los intereses colectivos de los estudiantes choquen irremediablemente contra el corporativismo individualista de la partidocracia de izquierda, en donde el consenso existe solo si la conveniencia de estos segundos lo amerita.
Y de ahí el porqué de esta agrupación, desde ahí parte nuestra base, donde se forma nuestra intencionalidad de trazar una línea que pueda demarcar la encrucijada que divide las acciones concretas del palabrerío mas vernáculo; una trinchera que pueda avanzar sobre la construcción del día a día en tanto sostener la acción cotidiana de una militancia sincera; una utopía conceptualizada en la transformación de nuestra realidad cotidiana a través de la utilización de marcos explicativos capaces de interpretar la inmediatez universitaria hacia la resolución de respuestas especificas y puntuales sobre la problemática del estudiantado en nuestra facultad.
De este modo, conformada por personas que, aunque como alumnos de esta facultad surgen de acciones militantes de distintos ámbitos, de actividades comunitarias, politicas-partidarias o de actividades tanto gremiales como académicas, entre otras, esta agrupación entiende que cualquier ámbito de acción predispuesto a efectuar los cambios en el seno de esta solo procederá de un espacio independiente, no en un sentido ideológico sino sobre una base organizacional que pueda desprenderse de los virajes partidarios que conllevan a sus propias contradicciones. Ya que, según nuestra opinión, la acción política, entendida como la forma cultural que excede el mero ámbito electoralista; la política como una generalización de la acción cotidiana en cuanto al logro de una dinámica capaz de trascender las especulaciones numéricas, la conceptualización de “suma y resta” de la partidocracia universitaria, nunca debería condicionarse bajo situaciones probabilísticas, tratando de barajar y dar de nuevo, tratando de insertar cóncavos en convexos como la única finalidad de adecuar las formas a los hechos. La “toma del poder”, o sea, las tendencias que se confluyen bajo ciertos espacios de gestión y decisión operacional, no comprende, a nuestra opinión, como objetivo principal, el ocupar ciertos espacios físicos, espacios gremiales e institucionales que se formulan como el botín de guerra a conquistar, sino mas bien las acciones tendientes hacia la articulación de las relaciones sociales necesarias a través de una conciencia colectiva para poder, ahora sí, conformar un bloque hegemónico capaz de lograr la transformación idónea a los intereses de la mayoría, a los intereses de los estudiantes, a nuestros propios intereses. O sea que, para lo que algunos significa, lisa y llanamente, una acción conquistadora que deja de lado la concreción de la operatividad real en base a una articulación de fuerzas vacías de contenido que inunda todo de una ambigüedad sistémica, para esta agrupación, y en las antípodas de esta primer idea, la noción de lo que muy a la ligera podríamos llamar “poder” entendiéndose esto como la relación entre fines y medios, se conceptualiza sobre una acción constructiva (y no conquistadora) tendiente a, como ya lo dijimos, la articulación de las relaciones necesarias hacia la formación de una conciencia colectiva sobre la base de un ámbito político generalizado como espacio cultural.
Entonces, y siguiendo con esta línea, pensar una mejor facultad significa sí, imaginar otra realidad posible; pensar el desarrollo ideal de manera subjetiva bajo ciertas condiciones materiales que pudieran concretar estas construcciones teóricas. Y así, de este modo, ir alimentando nuestros deseos hacia la concreción de un cuerpo con sus respectivas dimensiones, poseyendo marcos de desarrollo ideales por los cuales bien vale la pena dedicarles algunos momentos y reflexionar sobre ellos... aunque no sea necesario prefabricar una asamblea para debatirlo.
En nuestro día a día, las ideas como expresión de deseos juegan un papel fundamental en el devenir de nuestra experiencia que se desarrolla hacia una imagen que llamamos presente. Y a partir de este, de lo palpable, de lo concreto y tangible, se demuestra la manifestación de que lo deseable es posible aunque todavía no hallamos alcanzado esa facultad que todos ansiamos. Entonces como soñar no cuesta nada, proseguimos una relación idílica entre los sueños y las cosas, entre lo deseable y lo posible. Y esto que parecería ser una gran incongruencia no es mas ni menos que la valoración progresiva de lo que vamos construyendo como conjunto, como colectivo, como utopía.



